septiembre 2026

¿Siguen funcionando las promociones de marca en moda? Lo que dicen los datos

Giovanna Skonieczny

¿Siguen funcionando las promociones de marca en moda? Lo que dicen los datos

Las promociones de marca siguen vendiendo moda. De hecho, reducen la resistencia al precio, generan urgencia y crean picos rápidos de demanda, sobre todo en rebajas y Black Friday. Sin embargo, el descuento solo resuelve una parte de la decisión de compra: el precio.

Es decir, no le dice al cliente si el producto es adecuado para él, cómo le quedará la prenda o qué talla elegir. Cuando esas dudas siguen sin respuesta, más pedidos también pueden significar más devoluciones, más costes y menos ingresos retenidos.

Por eso, la verdadera pregunta no es si las promociones de marca funcionan. En realidad, la cuestión es qué ocurre después de que el descuento cumpla su función.

¿El consumidor de moda es más sensible al precio?

Sí, pero esa sensibilidad es cada vez más estratégica.

La moda está entre las categorías en las que precio y promociones pesan más en la decisión de compra. Según el Estudio Ecommerce 2025 de IAB Spain, la competitividad en precios, promociones y descuentos motiva al 87% de los compradores online. Además, la moda es la categoría que más se compra por internet en España.

La disposición a cambiar de marca también es alta. Según el estudio The State of Shopping 2026 de Shopfully, el 72% de los consumidores españoles prioriza los precios competitivos al comprar moda. Del mismo modo, el 37% ya ha cambiado a marcas más económicas o a marcas blancas.

Al mismo tiempo, los consumidores se están acostumbrando a esperar las promociones. El informe Shopper Sentiment 2026 de RetailNext encuestó a 1.053 consumidores en Estados Unidos. Según el estudio, el 37,7% compra principalmente durante grandes promociones. Además, el 33,9% dejaría de comprar en una tienda por precios injustos o impredecibles. Ese motivo pesa más que la mala calidad o la mala atención.

Esto crea una distinción importante. En otras palabras, la sensibilidad al precio es real, pero es más exigente que comprar cualquier artículo rebajado. Según el State of Fashion 2026, de McKinsey y BoF, los consumidores están replanteando su gasto y buscando valor. Así, el precio importa, pero se valora junto con la calidad y la experiencia.

Para el retail de moda, por lo tanto, la promoción hace el producto más atractivo. Pero no convierte una ficha de producto confusa en clara ni un ajuste incierto en previsible.

¿Merece la pena hacer promociones de marca en el ecommerce de moda?

¿Merece la pena hacer promociones de marca en el ecommerce de moda?

Sí, siempre que la acción tenga un objetivo claro. Cuando se usan con estrategia, las promociones resuelven problemas comerciales reales.

Para la mayoría de las operaciones de moda, sin embargo, el objetivo no es simplemente vender más barato. En general, cada promoción cumple una función concreta:

Objetivo de la promoción Lo que el descuento puede resolver
Captación Reducir la barrera de la primera compra
Rotación de stock Dar salida a prendas paradas antes de que pierdan más valor
Cambio de temporada Liberar espacio de colecciones anteriores para las novedades
Recuperación de la demanda Reactivar ventas en una categoría o un periodo más flojo
Grandes fechas del retail Competir en momentos como el Black Friday

Por otro lado, una venta flash es especialmente útil cuando el retailer necesita concentrar la demanda en poco tiempo. Por ejemplo, las rebajas de enero ayudan a convertir en caja los abrigos de la temporada anterior. Al mismo tiempo, liberan espacio para la nueva colección. Además, el plazo corto añade urgencia a un descuento que, por sí solo, tendría menos impacto.

En ese caso, la promoción tiene un propósito claro. No obstante, el problema empieza cuando se espera que el descuento resuelva algo que el precio no resuelve.

Por ejemplo, si el cliente abandona el carrito porque no entiende el ajuste, bajar el precio no elimina esa duda. Del mismo modo, si devuelve porque la talla no le sirve, un descuento mayor no hace que la prenda siente mejor.

En ese punto, la estrategia de promociones de marca deja de ser solo una cuestión de ventas y afecta a la rentabilidad.

¿Hacer demasiadas promociones devalúa la marca?

Puede devaluarla, sobre todo cuando las promociones dejan de ser puntuales y se vuelven rutina.

Cuando las promociones de marca se convierten en la respuesta habitual a las ventas flojas, empieza un ciclo conocido. Primero, las ventas se estancan y el equipo lanza una promoción. Después, los pedidos se recuperan durante un tiempo. Pero, cuando ese efecto pasa, hace falta otra promoción, a menudo con un descuento todavía mayor.

Con el tiempo, la promoción deja de ser una herramienta comercial puntual y pasa a formar parte esperada del recorrido del cliente. El informe Shopper Sentiment 2026 de RetailNext advierte precisamente de este efecto. Según el estudio, los calendarios promocionales moldean el comportamiento de compra. Así, cuanto más depende el retailer de las fechas de descuento, más aplazan los clientes la compra hasta la siguiente oferta.

Sin embargo, el mayor problema puede ser lo que el descuento esconde.

Cuando las ventas se frenan, el precio no siempre es la causa. A menudo, el origen está en la calidad del producto o en información imprecisa. También puede estar en una guía de tallas incoherente o en una ficha sin respuestas sobre el ajuste. Un precio más bajo facilita la primera compra pese a esos problemas, pero no los corrige.

Y, si esa primera compra vuelve porque la prenda no sentaba bien, el descuento no ha conquistado a un cliente. En la práctica, ha pagado una devolución.

¿Las promociones de marca aumentan las devoluciones?

Pueden aumentarlas, sobre todo cuando la promoción atrae a más clientes nuevos. El riesgo también crece cuando anima a probar nuevas categorías o hace que pedir varias tallas parezca una decisión de bajo riesgo.

Esto no significa que toda promoción genere automáticamente más devoluciones. En realidad, los periodos promocionales crean condiciones en las que la duda sobre el ajuste pesa más. Al fin y al cabo, más clientes deciden rápido y en mayor volumen.

Este punto es todavía más relevante en la moda.

El Informe Benchmark Anual de Devoluciones España 2025, de ZigZag y Retail Economics, analizó 2.000 hogares españoles. Según el estudio, España registra una tasa de devolución del 23,7% en pedidos no alimentarios, una de las más altas de Europa. Además, la ropa (31%) y el calzado (27%) presentan las tasas más altas. De hecho, uno de cada cuatro consumidores hace bracketing, es decir, pide varias tallas para devolver las que no le sirven.

El problema, no obstante, va más allá de la talla. Según el Informe Returns Insights de iF returns, los problemas de talla explican el 44,7% de las devoluciones en moda online. Asimismo, el 37% se debe a que el producto no cumple las expectativas del comprador.

En conjunto, estas cifras apuntan a una cuestión más amplia. Cuanto más rápido genera demanda una promoción, más importante es garantizar que el cliente tenga información suficiente para acertar.

¿Cuánto cuestan las devoluciones en una promoción?

Aquí es donde las cuentas de la promoción se ven con más claridad.

Imagina que una marca vende 1.000 prendas de 100 € con un 30% de descuento. Si cada prenda cuesta 45 €, cada venta completada genera 25 € de margen bruto. Así, la campaña produce 25.000 € antes de las devoluciones y sus costes asociados.

Ahora, considera una tasa de devolución del 25%, en línea con la media española del 23,7%. En ese escenario, vuelven 250 prendas y se llevan 6.250 € de margen.

Además, si la marca gasta 15 € por devolución en transporte, manipulación y gestión, suma otros 3.750 € en costes.

El resultado es un margen de unos 15.000 €, es decir, un 40% menos que los 25.000 € iniciales. Y eso antes de contar prendas dañadas, nuevas rebajas o stock más difícil de revender.

La lección, por lo tanto, no es que las promociones den pérdidas. En realidad, los ingresos del checkout no equivalen al beneficio que queda tras el plazo de devolución. En España, ese plazo incluye el desistimiento de 14 días naturales, recogido en la Ley General para la Defensa de los Consumidores.

Cuando las devoluciones entran en la cuenta, la pregunta cambia. En lugar de «¿Cuántos pedidos generó la promoción?», pasa a ser «¿Cuánto valor retuvieron realmente esos pedidos?»

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¿Qué necesita saber el cliente de moda antes de comprar online?

Para responder a esa pregunta, conviene mirar lo que el cliente intenta resolver antes de comprar. Como mínimo, necesita entender:

  • ¿Qué es exactamente este producto?
  • ¿Cómo me va a quedar?
  • ¿Qué talla debo elegir?

Un descuento no responde a ninguna de estas preguntas. Al fin y al cabo, el cliente puede estar seguro del precio y aun así dudar de la compra. Durante una venta flash, esa brecha es todavía más relevante. Esto se debe a que la mecánica promocional está pensada para acortar el tiempo entre la consideración y el checkout.

Además, afecta precisamente a los clientes que más ayuda necesitan. Quien compra por primera vez necesita entender cómo talla la marca. Del mismo modo, quien prueba una nueva categoría necesita más información sobre el producto. En cambio, quien duda entre dos tallas necesita un motivo para confiar en una de ellas. Si la ficha no ofrece esas respuestas, la promoción solo ayuda al cliente a adivinar más rápido.

Por lo tanto, la solución no es dejar de hacer descuentos. En su lugar, el retailer puede hacer la decisión más informada justo cuando el tráfico promocional llega a la ficha de producto. Para ello, conviene actuar en tres frentes.

1. Información del producto

Descripciones claras, detalles precisos de tejido y patronaje, medidas de la modelo y buenas imágenes ayudan al cliente a entender qué está comprando.

Este cuidado es todavía más importante. Como muestran los datos de expectativas no cumplidas, la información incorrecta o incompleta contribuye directamente a las devoluciones.

2. Confianza visual

Las fotos muestran cómo es la prenda, pero el cliente aún puede preguntarse cómo le quedará en su propio cuerpo. Esto pesa todavía más en siluetas, categorías o patronajes poco familiares.

Para los retailers que usan experimentación visual, el Try-On de Sizebay permite al cliente ver cómo le quedará la prenda antes de comprar.

3. Confianza en la talla

Aquí está una limitación estructural del ecommerce de moda.

El cliente no puede probarse la prenda antes de comprarla. Además, una guía de tallas genérica muestra medidas, pero no siempre indica la talla más adecuada para ese cuerpo y ese producto. Como resultado, el cliente a menudo tiene que interpretar la información y decidir solo.

Sizebay actúa en esta etapa del recorrido con la recomendación de talla personalizada. La tecnología combina los datos del cliente con las medidas de las prendas de la marca para recomendar una talla para cada producto. De este modo, una duda sobre la talla se convierte en una decisión de compra más segura.

Las dos experiencias resuelven incertidumbres distintas. Mientras la recomendación de talla responde «¿Me quedará bien?», la experimentación visual responde «¿Cómo me va a quedar?».

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¿El probador virtual y el recomendador de tallas aumentan la conversión?

Es en este punto donde la orientación personalizada de talla gana relevancia.

Un recomendador de tallas usa la información corporal del cliente y los datos de medidas del producto. Con ello, indica la talla más adecuada para esa prenda concreta. En lugar de comparar sus medidas con una guía genérica, el cliente recibe una recomendación personalizada en el momento de decidir.

El impacto comercial puede verse en casos como el de METRO BRAZIL.

Caso METRO BRAZIL: más de 10 veces más conversión

La marca brasileña de fajas y moldeadores empezó a usar el probador virtual de Sizebay en 2026. La decisión llegó después de identificar la talla como una de las principales causas de cambios y devoluciones. Además, la marca comprobó que sus guías de tallas estáticas no bastaban para orientar a los clientes.

Tras la implementación, las sesiones en las que los clientes usaron la herramienta convirtieron más de 10 veces más que las sesiones sin uso. Así, el caso muestra cómo resolver la duda sobre la talla puede coincidir con una diferencia notable de conversión.

Caso Osklen: ticket medio más alto y meses sin devoluciones

El impacto, sin embargo, no se limita a la conversión. La marca brasileña Osklen, por ejemplo, también vio diferencias en el valor y el resultado de los pedidos hechos con el probador virtual. Tras implementar el Size & Fit de Sizebay, los pedidos con la herramienta tuvieron un ticket medio un 18,9% mayor. Además, incluyeron un 27,4% más de artículos.

Más importante aún para el debate sobre devoluciones, Osklen pasó tres meses seguidos sin devoluciones en los pedidos hechos con el probador virtual.

Qué muestran los dos casos

La incertidumbre de talla afecta a distintos momentos de la compra, y los dos casos lo muestran con claridad. En METRO BRAZIL, el efecto apareció antes del checkout: la orientación personalizada de talla se asoció a una conversión más de 10 veces mayor. En Osklen, en cambio, el impacto llegó al pedido y a la posventa. Los pedidos con la herramienta tuvieron un ticket medio mayor, más artículos y tres meses sin devoluciones.

Conviene recordar que son resultados específicos de cada caso, y no referencias universales. Al fin y al cabo, el rendimiento varía según el retailer, la categoría, la implementación y el comportamiento del cliente. Aun así, los dos casos apuntan a la misma oportunidad. Cuando la talla genera una incertidumbre real, ayudar al cliente a decidir con seguridad influye antes y después del checkout.

En toda su base de clientes, Sizebay registra de media hasta un 50% menos de devoluciones. También reporta una conversión 5 veces mayor y un 40% de recompra. Estas cifras representan resultados generales y, por lo tanto, no deben leerse como resultados de los casos METRO BRAZIL u Osklen.

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¿Cómo medir el resultado real de una promoción?

¿Cómo medir el resultado real de una promoción?

En una acción de promociones de marca, más pedidos no siempre significan más beneficio. Por eso, el panel más útil de una promoción no es necesariamente el que muestra el mayor número de pedidos.

Además, el e-commerce manager de moda necesita mirar lo que ocurre después de la venta.

Métrica Lo que muestra
Tasa de conversión Si la promoción está generando compras
Ingresos Cuánto volumen de ventas crea la campaña
Ticket medio Si los clientes gastan más por pedido
Tasa de devolución Cuánta de esa demanda está volviendo
Tasa de devolución en pedidos promocionales Si los pedidos con descuento se comportan de forma distinta
Motivo de devolución por SKU o categoría Dónde la talla, el ajuste o las expectativas generan problemas
Margen tras devoluciones Cuánta rentabilidad retiene realmente la campaña
Tasa de recompra Si quien compró en la promoción vuelve a comprar

Estas métricas conectan el escaparate de la campaña con lo que ocurre después de ella.

Por ejemplo, si la conversión sube, pero las devoluciones suben más rápido, los pedidos extra pueden no generar los ingresos que sugería el panel.

Por otro lado, cuando el cliente entiende el producto y confía en la talla, la promoción tiende a generar un pedido que no vuelve.

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Entonces, ¿deben las marcas de moda seguir haciendo promociones?

Sí. Las promociones de marca siguen siendo herramientas relevantes para la moda.

Al fin y al cabo, las promociones generan urgencia, dan salida al stock y crean demanda rápidamente. El problema es lo que ocurre cuando esa demanda encuentra una experiencia de compra que aún deja dudas sin responder.

El precio puede llevar al cliente a plantearse la compra. Pero, si no consigue entender el producto, imaginarlo puesto o elegir la talla con seguridad, la promoción no elimina la incertidumbre.

Por eso, las marcas de moda deben evaluar sus promociones por algo más que pedidos, ingresos y conversión.

La pregunta más importante es si la demanda generada se traduce en pedidos rentables, menos devoluciones evitables y clientes con confianza para volver.

En resumen, las promociones están pensadas para crear urgencia, y la experiencia de compra tiene que crear confianza. Cuando ambas trabajan juntas, el descuento hace algo más que generar otro pedido. Trae al cliente a la marca con una compra que realmente quiere conservar.

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